

From semiconductors to electric vehicles, governments are identifying the strategic industries of the future and intervening to support them – abandoning decades of neoliberal orthodoxy in the process. Are industrial policies the key to tackling twenty-first-century economic challenges or a recipe for market distortions and lower efficiency?
ATENAS – El juego de acusaciones sobre el alza de los precios está en marcha. ¿Fue la inyección de demasiado dinero de los bancos centrales durante demasiado tiempo lo que provocó que la inflación se disparara? ¿Fue China, donde la mayor parte de la producción física se había trasladado antes de que la pandemia confinara al país y alterara las cadenas de suministro globales? ¿Fue Rusia, cuya invasión de Ucrania eliminó un porcentaje importante del suministro global de gas, petróleo, granos y fertilizantes? ¿Fue algún giro subrepticio de la austeridad pre-pandemia a una generosidad fiscal sin límites?
La respuesta es una que quienes realizan pruebas nunca encuentran: todo lo de arriba o nada de lo de arriba.
Las crisis económicas cruciales frecuentemente suscitan múltiples explicaciones que son todas correctas pero que se olvidan de lo central. Cuando Wall Street colapsó en 2008, generando la Gran Recesión global, se ofrecieron varias explicaciones: una captura regulatoria de parte de financistas que habían reemplazado a los industriales en el orden jerárquico capitalista; una proclividad cultural hacia las finanzas riesgosas; una incapacidad de políticos y economistas para distinguir entre un nuevo paradigma y una burbuja gigantesca; y otras teorías también. Todas eran válidas, pero ninguna llegaba al meollo de la cuestión.
To continue reading, register now.
Subscribe now for unlimited access to everything PS has to offer.
Subscribe
As a registered user, you can enjoy more PS content every month – for free.
Register
Already have an account? Log in