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El problema de la desigualdad

¿Cuánto nos debería preocupar la desigualdad? Para responder a esa pregunta, es necesario que primero respondamos otra: "¿En comparación con qué?" ¿Cuál es la alternativa frente a la cual evaluar el grado de desigualdad que vemos?

Florida es una sociedad mucho más desigual en lo material que Cuba. Pero la manera correcta de mirar la situación –si Florida y Cuba son nuestras alternativas- no es decir que Florida tiene demasiada desigualdad, sino que Cuba tiene demasiada pobreza.

A nivel global, es difícil argumentar que la desigualdad es uno de los mayores problemas político-económicos del mundo. Al menos para mí, es difícil imaginar acuerdos o políticas económicas alternativas que en los últimos cincuenta años habrían podido transferir una porción significativa de la riqueza de las naciones ricas a las naciones pobres de hoy.

Puedo imaginar con facilidad alternativas, como victorias comunistas en las elecciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial en Italia y Francia, que habrían hecho que las naciones del norte rico se hubieran empobrecido. También puedo imaginar alternativas que habrían enriquecido naciones pobres: si Deng Xiaoping se hubiera convertido en líder de China en 1956 en lugar de en 1976, el truco se habría hecho en esa parte del mundo. Sin embargo, las alternativas que hubieran hecho más rico al sur al precio de reducir la pobreza del norte habrían exigido una completa revolución en la psicología humana.