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La desigualdad y sus desazones

Los líderes en todo el mundo parecen estar convencidos de que si se permite que la desigualdad y la falta de una mayor participación en el crecimiento económico continúen, éstas conducirán a la discordia social e incluso a la violencia. ¿Pero es la desigualdad el problema real?

Como dijo el Primer Ministro indio Manmohan Singh en la Conferencia Internacional de los Dalits y las Minorías, que se celebró en Nueva Delhi en diciembre, “Incluso si la pobreza absoluta se puede reducir por medio del crecimiento, las desigualdades se pueden agudizar. Esto puede ser extremadamente desestabilizador en términos políticos y sociales”. Por ello la India debe “tomar medidas que reduzcan las desigualdades sociales y económicas, sin que se dañe el proceso de crecimiento y sin reducir los incentivos a los esfuerzos y la creatividad individuales”.

Del mismo modo, el Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo en el Foro Económico de Davos que se llevó a cabo en enero que “Será a través del crecimiento económico, la generación de empleos y la distribución del ingreso como viviremos en un mundo pacífico”. Después, exhorto a reducir las barreras a las exportaciones agrícolas para ayudar a los pobres de los países en vías de desarrollo.

Tales argumentos son de sentido común. Si la gente cree que va disfrutar del crecimiento económico general, debería ser más probable que estuviera a favor de la paz social. Si no lo cree, el descontento será más factible.