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La revolucionaria reinstauración de la India

La verdad es que el día anterior a aquel en que se anunciaron los clamorosos resultados de las elecciones en la India representó la calma antes de la tormenta. En lugar de declaraciones audaces por parte de los partidos, hubo cálculos quedos sobre posibles alianzas, porque todo el mundo predecía un parlamento sin una mayoría decisiva, pero el 12 de mayo hubo una "tandava", una forma de danza india que pone todo patas arriba, una danza de perdición.

De hecho, la política india ha quedado patas arriba, al recuperarse de repente el Partido del Congreso, que parecía anodino y descabezado, y lograr la victoria. Con dicha victoria llega una reinstauración de la familia Nehru/Gandhi, que ha dominado la política desde la independencia, hace medio siglo.

El factor más importante en este vuelco sensacional ha sido el enfado de los votantes con el Partido Bharatiya Janata (PBJ). El gobernante PBJ, socio principal de la Alianza Democrática Nacional (ADN) gobernante, había brindado al país tasas de crecimiento sin precedentes, pero sus políticas y -lo que es más importante- su lenguaje parecían desatender a la mayoría de los indios pobres, que se han beneficiado poco de la nueva economía de tecnología avanzada del país. El PBJ hizo una campaña en la que parecía que merecía una coronación por los muchos cambios positivos que había propiciado, pero, en lugar de una coronación, los votantes de la India han preferido una reinstauración de los Gandhi.

El surgimiento del Partido del Congreso como el mayor partido y su alianza como agrupación mayoritaria con 219 escaños es el resultado más asombroso en la historia de la política electoral india, como también los 63 escaños obtenidos por la izquierda. Con el apoyo externo de la izquierda -cuando no su participación en el gobierno-, Sonia Gandhi, la viuda, de origen italiano, de un Primer Ministro (su asesinado marido Rajiv) y nuera de otro (Indira), parece destinada a ser dentro de unos días la Primera Ministra de la India.