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Los perdedores olímpicos de la India

NUEVA DELHI – Cuando el mundo está esperando la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing, muchos se preguntan si la gran fiesta de presentación de China será también la oportunidad de que arrebate el dominio en el cuadro de medallas a los Estados Unidos. Existe la generalizada suposición de que los aplicados atletas de China tienen docenas de medallas de oro y plata al alcance de la mano. Sin embargo, superen o no a los EE.UU., una cosa es segura: la India, vecina y rival geopolítica regional de China, tendrá suerte si consigue una sola medalla siquiera.

Naturalmente, el deporte internacional es un ejercicio de patrioterismo nacional por otros medios. En cierto nivel, todos fingimos contemplar los Juegos Olímpicos para admirar el atletismo humano, pero ninguno de nosotros puede negar la atracción de las banderas bajo las cuales esos atletas compiten, el himno que se interpreta para los vencedores y, en última instancia, el cuadro de medallas, periódicamente actualizado e imposible de pasar por alto, en el que se enumeran las medallas de oro, plata y bronce obtenidas por cada uno de los países, la auténtica lista de honores de los Juegos.

Todos los indios que siguen los Juegos Olímpicos han sentido vergüenza ajena al repasar la lista diaria de ganadores de medallas y recorrer con la mirada docenas de naciones grandes y pequeñas hasta dar con una solitaria medalla de bronce india en tenis o lucha libre. Peor aún, todos hemos conocido la vergüenza de esperar día tras día para que la India aparezca en la lista una sola vez siquiera, mientras que países de un tamaño cien veces menor que el nuestro alcanzan medalla tras medalla de oro y los atletas indios apenas aparecen mencionados entre los perdedores.

Los indios gustan de pensar que podemos compararnos con lo mejor del mundo en todas las esferas: nuestro Kalidasa está a la altura de su Shakespeare, nuestro Ramanujan con su Einstein, nuestro Bollywood con su Hollywood y en la actualidad nuestro Infosys con su Microsoft. Sin embargo, en el deporte es diferente.