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El último bastión de una prensa rentable

NUEVA DELHI – Los diarios de todo el mundo parecen en riesgo de extinción inminente por la caída de circulación y de ingresos publicitarios debida al éxodo masivo de lectores a Internet. Pero no en la India.

La mayoría de los jóvenes occidentales han prescindido de recibir el matutino impreso en casa, y prefieren enterarse de lo que pasa al momento usando tabletas, portátiles o teléfonos móviles. Gigantes de Internet como Facebook y Google acaparan los ingresos publicitarios, y las ganancias de los diarios se derrumbaron. La industria ha padecido numerosas quiebras en años recientes, y en muchas empresas que todavía operan hubo despidos masivos, sobre todo en las oficinas en el extranjero. En Estados Unidos, la cantidad de periodistas a tiempo completo se redujo un 20% desde 2001.

Incluso varios títulos importantes cerraron o sólo publican en Internet: hoy todas las miradas apuntan al ciberespacio. Pero si bien algunos diarios famosos (como el New York Times y el Washington Post en Estados Unidos, y el Guardian en el Reino Unido) lograron forjarse una fuerte presencia en Internet, eso no basta.

El sitio del Guardian recibe la impresionante cifra de 38 millones de visitantes únicos al día, contra una circulación impresa de sólo 200 000 ejemplares. Pero los cibervisitantes leen gratis, lo que supone una hemorragia financiera para el Guardian. Y los ingresos por publicidad electrónica (que en la mayoría de los diarios son sólo entre 10 y 15% del ingreso total) no son comparables a los de la publicidad impresa del pasado.

Todo esto generó un claro sentido de incertidumbre en las escuelas de periodismo. El año pasado, por tercer año consecutivo, el informe CareerCast identificó “periodista de diario” como la peor carrera para un joven en Estados Unidos. (Con cierto dolor debo confesar que uno de mis hijos es periodista en el Washington Post.)

Pero en la India, la palabra impresa en pulpa de árbol sigue siendo una industria asombrosamente vigorosa. India tiene la mayor cantidad de diarios pagos del mundo, y no para de crecer: de 5767 en 2013 a 7871 en 2015. En esos mismos dos años, en Estados Unidos (que tiene menos de la cuarta parte de los diarios impresos de la India) dejaron de publicarse 50 diarios.

Además, datos sobre lectores de diarios publicados este mes por ABC, la ONG auditora de circulación, muestran que a lo largo de la última década, la circulación de diarios en la India creció considerablemente, de 39,1 millones de ejemplares en 2006 a 62,8 millones en 2016, un aumento del 60% sin parangón en el mundo. Los datos comparables más recientes (del año 2015) muestran que al tiempo que en la India la circulación de diarios aumentó un 12%, se redujo en casi todos los otros mercados importantes: 12% en el RU, 7% en Estados Unidos y 3% en Alemania y Francia.

La pujanza del diario impreso indio no es atribuible a falta de conexión a Internet: en la última década, la proporción de la población con acceso a Internet creció de menos del 10% a cerca del 30%. ¿Cómo explicar entonces este fenómeno?

Un factor básico es el aumento de la tasa de alfabetismo, que trepó al 79%, sobre todo por avances en la franja septentrional de la India donde predomina el hindi. En los sesenta, cuando los hablantes de hindi alfabetizados eran mucho menos que los lectores de inglés, malayalam y bengalí, los diarios en hindi tenían poca circulación. Hoy están primeros: por segunda década consecutiva, su circulación promedio es la que creció más rápido, con una tasa de crecimiento anual compuesto del 8,78% desde 2006.

Otro factor que colaboró es el desarrollo económico. Muchos indios que en los últimos años se enriquecieron ven las noticias nacionales e internacionales en televisión, pero los diarios locales informan mejor sobre lo que pasa cerca de casa. Y de hecho, los diarios siguen siendo el mejor modo de llegar a este segmento de la sociedad india.

Es verdad que la mayoría de los grandes medios de prensa indios han desarrollado productos digitales, que incluyen aplicaciones móviles para la descarga de noticias desde sus sitios web, y cada vez más, ofrecen a sus lectores las noticias en dosis breves y fácilmente digeribles, adaptadas al pequeño tamaño de pantalla de los dispositivos móviles.

Pero para muchos lectores serios, estas opciones no pueden sustituir la experiencia del artículo periodístico en papel. El diario impreso tiene también la ventaja de la certeza, en un país donde la variabilidad del suministro eléctrico (que provoca apagones frecuentes incluso en la capital) impide garantizar el acceso continuo a Internet. Los adictos a las noticias todavía necesitan un diario tangible que puedan leer a la luz del día aunque tengan la batería descargada.

Todo esto tal vez explique por qué en la India los publicistas siguen prefiriendo el atractivo que tiene el papel entintado sobre el brillo de la pantalla. En marcado contraste con la experiencia occidental, la publicidad sigue siendo la principal fuente de ingresos de la industria del diario en la India.

Por supuesto, esta tendencia puede ser transitoria. Pero por ahora, los diarios indios no están en riesgo de perder viabilidad financiera. A pesar del veloz aumento del gasto en publicidad digital (a un ritmo anual cercano al 30%), esta todavía abarca sólo el 8% del gasto publicitario total en la India; y esto se da en un contexto de crecimiento de los ingresos por publicidad de la TV y los medios impresos (al 8% y 4,5%, respectivamente).

ABC predice que el diferencial desaparecerá en 2021, cuando los ingresos por publicidad de medios digitales e impresos se equiparen. Pero incluso entonces, los medios impresos indios seguirán disfrutando de un saludable flujo de ingresos publicitarios que ya querrían tener sus homólogos occidentales.

Así que las noticias para la prensa india en papel todavía son buenas. Y con su sólido crecimiento, la India seguirá siendo el paraíso de los fanáticos de los diarios por algún tiempo. Todavía hay 280 millones de personas que no han sido alfabetizadas: cuando lo estén, también querrán leer el diario.

Traducción: Esteban Flamini