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La India abraza el Estado de bienestar

NUEVA DELHI – En las últimas semanas, el parlamento indio, al que a veces se acusa con razón por las frecuentes dilaciones que plagan su trabajo, ha sorprendido a sus detractores al aprobar dos leyes cruciales que podrían transformar las vidas de cientos de millones de personas.

La primera, la Ley de Seguridad Alimentaria, otorga al 67% de la población de la India el derecho a 35 kilos de arroz o de trigo a tres rupias (menos de cinco centavos de dólar) el kilo. Junto con disposiciones conexas que darían comidas a niños pequeños y mujeres embarazadas, y subsidios complementarios para proporcionar cereales a bajos precios cuando estén disponibles, la ley va a significar $6 mil millones adicionales en el  déficit presupuestario anual de la India. Pero también aboliría el riesgo de morir de hambre y sufrir  desnutrición en un país donde estos males se han padecido durante demasiado tiempo.

La segunda ley asegura indemnizaciones justas -de hecho generosas- a las personas, a menudo pequeños agricultores, cuyas tierras son adquiridas por el Estado para fines de desarrollo. En un país donde dos tercios de la población siguen dependiendo de la agricultura y la mayoría de los habitantes viven gracias a sus pequeñas propiedades, la nueva ley ayuda a quienes a menudo se han sentido explotados y privados de sus medios de vida por el dominio omnipotente del Estado.

La nueva ley requiere el consentimiento del 80% de los propietarios de tierras en tramos importantes antes de que el Estado pueda adquirirlos, e incluye disposiciones estrictas para la rehabilitación y el reasentamiento de los afectados. Incluso contempla compensar a los agricultores arrendatarios por la pérdida de sus medios de vida y requerir que las instituciones que los desplazan ofrezcan empleo a los desplazados.