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La economía de India después de Rajan

NUEVA DELHI – La decisión de Raghuram Rajan de no postularse para un segundo período como director del Banco de Reserva de la India (el banco central del país) causó conmoción entre los que seguimos con entusiasmo la marcha de la economía india. Si bien no es secreto que el gobierno del primer ministro Narendra Modi tenía desacuerdos con Rajan, pocos creían que llegaría a hacer algo tan claramente contrario a los intereses del país.

Al gobierno nunca le gustó la insistencia de Rajan en la reducción gradual de las tasas de interés para promover la estabilidad de precios; en cambio, quería una reducción brusca, para alentar el crecimiento. Tampoco le despertaba mucho entusiasmo la actuación de Rajan como intelectual público. Luego en las últimas semanas se desató una andanada de críticas venenosas y ridículas de gente cercana al gobierno, dirigidas al desempeño de Rajan y su supuesta falta de “indianidad”.

A pesar de todo eso, había buenas razones para creer que el gobierno de Modi conservaría a Rajan.

Primero y principal, perder a Rajan contradice el compromiso del gobierno (sin precedentes en la historia reciente del país) de atraer inversiones extranjeras a la India. Desde el inicio de su mandato en 2014, Modi dedicó más tiempo que cualquiera de sus predecesores a promover el “sueño indio” entre los inversores extranjeros, y sus esfuerzos ayudaron a alentar un incremento del ingreso de capitales. El reciente anuncio de que India permitirá por primera vez un 100% de propiedad extranjera de empresas en diversas industrias refuerza aún más el mensaje de apertura del país hacia los negocios.