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Agradecer a Bangladesh

NUEVA DELHI – Este mes el Parlamento indio dio el primer paso con miras a tomar una decisión potencialmente crucial: resolver una disputa fronteriza con Bangladesh que se remonta a la partición del subcontinente en 1947. Concretar un acuerdo en torno a este tema daría un gran impulso a la relación bilateral que ya es cordial, sin mencionar que fortalecería la posición de Bangladesh en la región.

Tramada por un imperio británico decadente que se había desentendido desde hacía mucho de sus responsabilidades, la demarcación de la frontera entre India y Pakistán se hizo de forma descuidada. La división en sí la hizo a la ligera el Sir Cyril Radcliffe, abogado que nunca había visitado la India antes de recibir esa tarea, y causó numerosos problemas.

En la parte oriental de Pakistán, que se convirtió en Bangladesh en 1971, la frontera que trazó Radcliffe creó dos series de irregularidades. En algunos casos, un país se negó a ceder territorio al otro, lo que se desembocó en las llamadas “posesiones adversas”; en otros, Radcliffe dejo pequeñas partes de un país rodeadas por territorio del otro.

Tomando en cuenta que hay 111 enclaves indios diseminados en alrededor de 6,900 hectáreas en Bangladesh y 51 enclaves bangladeshíes en aproximadamente 2,900 hectáreas en la India, un arreglo supondría una transferencia neta de unos 40 kilómetros cuadrados de territorio indio a Bangladesh. No se trata de una superficie enorme, pero ha tomado casi siete décadas lograr avances reales para resolver las anomalías.