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La economía en épocas de inestabilidad política

MILÁN/STANFORD – En los últimos 35 años, las democracias occidentales han experimentado un rápido aumento de la inestabilidad política, caracterizado por frecuentes cambios en los partidos gobernantes y sus programas y filosofías, impulsados al menos en parte por la transformación y las dificultades económicas. La pregunta ahora es cómo mejorar el desempeño económico en una época en que la inestabilidad política dificulta la implementación de políticas eficaces.

En un artículo reciente, uno de nosotros (David Brady) mostró la correlación entre el aumento de la inestabilidad política y el empeoramiento del desempeño económico, señalando que los países con un desempeño inferior a la media han experimentado la mayor volatilidad electoral. Más específicamente, esa inestabilidad se corresponde con una caída en la participación del empleo industrial o manufacturero en los países avanzados Aunque la extensión de esa caída varía un poco entre países —ha sido menos brusca en Alemania que en Estados Unidos, por ejemplo— se trata de un patrón bastante ubicuo.

Especialmente durante los últimos 15 años, tecnologías digitales cada vez más poderosas permitieron la automatización y desintermediación de los trabajos administrativos y manuales «rutinarios». Con los avances en robótica, materiales, impresión 3D e inteligencia artificial, es esperable que los trabajos «rutinarios» pasibles de automatización sean cada vez más.

El surgimiento de las tecnologías digitales también impulsó la capacidad de las empresas para gestionar eficientemente cadenas de aprovisionamiento mundiales con fuentes diversas y aprovechar así la integración económica mundial. A medida que los servicios se tornaron cada vez más transables, cayó as participación de las manufacturas en el empleo, del 40 % en 1960 a cerca del 20 % en la actualidad. Pero en la mayoría de los países avanzados, el sector de los transables no generó mucho empleo, al menos no el suficiente como para contrarrestar la caída en las manufacturas. En Estados Unidos, por ejemplo, la generación neta de empleo en el tercio de la economía que produce bienes y servicios transables fue básicamente nula durante las últimas dos décadas.