9

En Europa desconfiamos

MADRID – Si los billetes del Euro llevaran impreso -como los dólares- un lema, este bien podría ser hoy “En Europa desconfiamos”. Durante décadas, los críticos de la Unión Europea han hablado de un déficit democrático. Yo nunca he aceptado esa recriminación lanzada contra la UE y sus instituciones, pero sí advierto un nuevo y peligroso déficit dentro de la Unión: un déficit de confianza, tanto entre los gobiernos como entre los ciudadanos de distintos estados miembros.

Esta falta de confianza ha llevado a la Eurozona al límite de la implosión y está poniendo en duda el mismo futuro de la unidad europea. El arco de la historia de la UE parece inclinarse en dirección a la catástrofe, la clase de desastre histórico periódico europeo que la integración aspiraba a impedir. Por grandilocuente que pueda sonar, la desintegración del euro y la confusión en que ser vería sumido el proyecto europeo, por no hablar de las repercusiones mundiales, desencadenarían una devastación comparable.

Pero son escasas las declaraciones, no digamos las políticas, encaminadas a combatir el déficit europeo de confianza y credibilidad. La crisis actual ha puesto de manifiesto tanto las carencias originales cuánto las grietas, que se ensanchan por momentos, que presenta el contrato social entre los ciudadanos de Europa y las instituciones de la UE; entre el norte y el sur de Europa; y entre sus pueblos y sus élites.

Ha surgido, efectivamente, un peligroso discurso visceral que refleja –y alimenta– los peores estereotipos del “perezoso Sur” y el “despótico Norte”. Resulta indicativo que el último sondeo de Pew Research, que data de finales de mayo, revele unanimidad sobre quiénes son los europeos menos laboriosos: por unanimidad resultan ser los meridionales y especialmente, los griegos. Así mismo, las encuestas de opinión y las elecciones señalan el ascenso de los populistas en toda Europa, mientras que el comportamiento rapaz de los mercados financieros proviene del cínico cálculo de que la UE carece de los medios para restaurar su credibilidad.