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En defensa de la banca suiza

GINEBRA – Los líderes del G-20 ahora han declarado que "la era del secreto bancario terminó", y han amenazado con emprender acciones contra las "jurisdicciones no-cooperativas, inclusive los paraísos fiscales". Nadie debería incluir a Suiza entre ellos, porque el gobierno suizo ya ofreció mejorar la cooperación internacional adoptando el estándar de la OCDE sobre asistencia administrativa internacional en cuestiones impositivas.

Para apreciar las implicancias de esto, es importante conocer el contexto. Los bancos suizos están obligados por ley a extender un grado muy alto de confidencialidad banco-cliente a todos sus clientes, tanto suizos como extranjeros. Cualquier banquero que revele detalles sobre los asuntos de sus clientes a un tercero no autorizado está cometiendo un delito penal en Suiza.

Pero esta confidencialidad banco-cliente nunca ha sido 100% absoluta, y la legislación suiza deja perfectamente en claro qué es lo que protege y lo que no. Por ejemplo, no plantea obstáculos de ningún tipo a la investigación criminal.

Una característica de la ley suiza es que hace una distinción entre la evasión impositiva y el fraude impositivo. Presentar una declaración de impuestos incompleta, por caso, sería evasión fiscal y se la trata mediante medidas administrativas, inclusive multas severas si fuera necesario.