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Elogio cauteloso hacia América Latina

BUENOS AIRES/WASHINGTON, DC – El viaje del Presidente Barack Obama esta semana a Brasil, Chile, y El Salvador es una excelente oportunidad para evaluar el progreso reciente de las economías latinoamericanas, y para analizar las perspectivas y riesgos de aquí en adelante.

América Latina ha mostrado mucha fortaleza en afrontar la crisis financiera internacional. Aunque el producto agregado cayó en el 2009, este se recuperó rápidamente. Mientras la crisis azotaba, un sistema bancario más sólido y políticas macroeconómicas más efectivas – incluyendo responsabilidad fiscal y bajos niveles de deuda pública, flexibilidad en los tipos de cambio, y una gran acumulación de reservas internacionales – les permitió a las economías latinoamericanas llevar a cabo políticas anticíclicas sin precedente en el pasado. Al mismo tiempo, se pudo preservar la paz política a través de políticas sociales que limitaron los conflictos organizados.

En resumen, mientras que las economías latinoamericanas se beneficiaron de forma importante debido a los altos precios de los productos primarios, es indiscutible que las reformas que la mayoría de los países llevaron a cabo en años anteriores les permitió transformar la crisis internacional en una “buena crisis.”

Pero esta situación, conjuntamente con tasas de crecimiento altas del 2004 al 2010, parece haber llevado a un nivel de autocomplacencia poco saludable en algunos países, tanto entre analistas como entre aquellos encargados de formular las políticas económicas. De hecho, muchos parecen ahora asumir que sus países se han vuelto inmunes a shocks futuros.