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Soluciones al problema de coordinación en el sector público

CAMBRIDGE – Hoy en día, la cooperación o coordinación público-privada es objeto de considerable atención. Se han creado múltiples centros para el estudio de las relaciones entre el sector empresarial y el gobierno, y abundan los estudios acerca del diseño, el análisis y la evaluación de las alianzas público-privadas. Incluso el Foro Económico Mundial se ha transformado en "una organización internacional para la cooperación público-privada".

Por supuesto que la coordinación privado-privado ha constituido la esencia de la economía durante los últimos 250 años. Aunque Adam Smith nos inició bajo la optimista creencia de que una mano invisible se ocuparía de la mayor parte de los problemas de coordinación, con el transcurso del tiempo los economistas han descubierto todo tipo de fallas en el mercado, imperfecciones en la información y problemas de incentivos que han dado origen a reglas, regulaciones y otras formas de intervención gubernamental y social. Este año, el Premio Nobel de Economía fue otorgado a Oliver Hart y Bengt Holmström por su contribución a la comprensión de los contratos, un mecanismo fundamental de la coordinación entre privados.

Sin embargo, la coordinación pública-pública ha recibido mucho menos atención. Esto es sorprendente pues quienquiera que haya trabajado en un gobierno, sabe que coordinar entre el sector público y el privado para abordar un asunto en particular, aunque a menudo complicado,  es fácil en comparación con el problema de pastorear el rebaño de gatos que representan las múltiples entidades gubernamentales.

La causa de la dificultad de esta labor es la otra cara de la mano invisible de Smith. En el sector privado, el mecanismo del mercado proporciona los elementos de un sistema que se auto organiza gracias a tres estructuras interconectadas: el sistema de precios, el afán de lucro y los mercados de capital. En el sector público, este mecanismo o bien no existe, o es significativamente diferente y menos eficiente.