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A jugarse más el pellejo en 2013

NUEVA YORK – El punto más memorable de 2012 para mi fue cuando, durante un momento difícil, recibí un mensaje de aliento de un bombero. Su comentario fue que mis ideas sobre el riesgo de evento catastrófico le parecían extremadamente fáciles de entender. Su pregunta fue: ¿cómo es que los gurúes del riesgo, los académicos y los modeladores financieros no lo entienden?

Bueno, la respuesta está ahí, mirándome a los ojos, en el mensaje mismo. El hombre es un bombero; no puede darse el lujo de no entender bien el riesgo. Es el primero que resultaría herido como consecuencia de su error. En otras palabras, se juega el pellejo. Y, además, es honorable al arriesgar su vida a cambio de nada.

Esta idea de jugarse el pellejo es esencial para el funcionamiento apropiado de un mundo complejo. En un sistema opaco, lamentablemente, existe un incentivo para que los operadores oculten el riesgo, mostrando lo que se gana y no lo que se pierde. Y no existe ningún método de gestión de riesgo posible que pueda remplazar el hecho de jugarse el pellejo -particularmente cuando la opacidad informativa se combina con la asimetría informativa, junto con lo que los economistas llaman el problema del agente principal.

Los que ganan no tienen por qué ser los que pierden. Por ejemplo, los banqueros y los gerentes corporativos reciben sueldos complementarios en base al "desempeño", pero no devuelven esos sueldos complementarios si tienen un desempeño negativo. Y tienen un incentivo para enterrar los riesgos en las colas de la distribución -en otras palabras, patear para adelante la explosión.