El imperialismo rehabilitado

SINGAPUR – La Historia no pronuncia veredictos finales. Los cambios más importantes en los acontecimientos y en el poder aportan nuevos temas de debate y nuevas interpretaciones.

Hace cincuenta años, al acelerarse la descolonización, a nadie se le ocurría decir ni palabra a favor del imperialismo. Tanto los ex imperialistas como sus súbditos liberados lo consideraban inequívocamente malo. Se enseñaban a los escolares los horrores del colonialismo: cómo explotaba a los pueblos conquistados. Apenas se citaban beneficios del imperialismo, si es que se citaba alguno.

Después, en el decenio de 1980, apareció una historia revisionista. No fue sólo que la distancia temporal infunda cierto encanto a cualquier concepción. Occidente –principalmente su parte angloamericana– había recobrado parte de su orgullo y vigor gracias al Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan y a la Primera Ministra de Gran Bretaña Margaret Thatcher y había cada vez mayores pruebas del fracaso, la violencia y la corrupción de los regímenes poscoloniales, en particular en África.

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