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La bendición de la migración

OXFORD/SHANGHÁI – En la actualidad, muchos de los furiosos debates sobre inmigración que se extienden a lo largo de todo el mundo reflejan la errónea suposición de que admitir el ingreso de inmigrantes es un acto de generosidad – y, a su vez, un acto muy costoso. Sin embargo, muy al contrario de constituirse en una carga económica, los inmigrantes representan una gran oportunidad económica para los países de destino. Los países que adoptan un enfoque reflexivo y de largo plazo con respecto a la inmigración pueden capturar beneficios grandes y tangibles.

Una nueva investigación de McKinsey Global Institute (MGI) muestra que los migrantes transfronterizos – más del 90% de los cuales se ha desplazado por razones económicas – representan únicamente el 3,4% de la población mundial; sin embargo, su contribución llega a casi el 10% del PIB mundial. Debido a que cerca de dos tercios de estos migrantes residen en países desarrollados, donde la productividad tiende a ser la más alta, el impacto de su trabajo se maximiza, lo que conduce a beneficios económicos de largo alcance. Los migrantes de todos los niveles de habilidades contribuyen al mencionado efecto.

Los migrantes añadieron aproximadamente unos USD 6,7 millones de millones al PIB mundial en el año 2015 – alrededor de USD 3 millones de millones más de lo se proyectaba que ellos hubiesen producido en caso de que se hubieran quedado en sus países de origen. Debido a que los flujos de países en desarrollo a los países desarrollados generan los aumentos más grandes de productividad, estos destinos dan cuenta de más del 90% de la contribución total de los migrantes al PIB mundial. MGI estima que en el año 2015 los inmigrantes generaron aproximadamente USD 2 millones de millones en Estados Unidos, USD 550 mil millones en Alemania, USD 390 mil millones en el Reino Unido, USD 330 mil millones en Australia, y USD 320 mil millones en Canadá.

migrants in labor force