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El optimismo económico tiene un límite

WASHINGTON, DC – La reunión anual de abril del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional coincide con un panorama económico mundial más prometedor que el que tuvimos por bastante tiempo. Las instituciones financieras internacionales (y también muchos actores del sector privado) pronostican para este año un crecimiento considerablemente mayor al de 2016. ¿Se justifica esta visión esperanzada?

Hasta hace poco, la mayoría de los indicadores macroeconómicos obligaban una y otra vez a rebajar los pronósticos de crecimiento. Ahora parece suceder lo contrario. El reciente informe de perspectivas del FMI elevó el crecimiento del PIB mundial previsto para 2017 de 3,4% a 3,5% (la cifra estimada para 2016 fue 3,1%).

Del mismo modo, el índice compuesto TIGER de la Brookings y el Financial Times apunta a una recuperación “estable y con base amplia”. Según estas previsiones (basadas en modelos, datos nuevos y el juicio de cada institución o pronosticador), los principales motores del impulso al crecimiento son Estados Unidos, el Reino Unido y Japón. También India está haciendo un muy buen papel.

Descifrar los diversos componentes de estas proyecciones (de los datos nuevos a las hipótesis de los pronosticadores) sería arduo. Pero cualquiera sea la razón de su optimismo, también hay buenos motivos para la cautela, especialmente en el mediano a largo plazo.