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Imaginar un nuevo mundo mediterráneo

NUEVA YORK - Los países mediterráneos están experimentando turbulencias no se veían desde la época de la descolonización y la independencia. Las revoluciones populares en Túnez y Egipto han barrido con arraigadas autocracias. En Libia, Muammar Gadafi resiste con uñas y dientes, y líderes políticos de Argelia y Marruecos se esfuerzan por mantener la autoridad.

¿Puede surgir de esta vorágine un espacio mediterráneo que se nutra de valores democráticos , intereses y esperanzas en común?

Los países mediterráneos son el hogar de 475 millones de personas: 272 millones de europeos, entre ellos 20 millones de musulmanes, y 200 millones de árabes y judíos no europeos. Hoy parece posible que la Unión por el Mediterráneo (UPM), el mecanismo que el presidente francés Nicolas Sarkozy creara en 2008 para incrementar la cooperación regional, en realidad sirva de plataforma para acometer el reto de recuperar el pasado de la región como cuna la razón, la tolerancia y el humanismo. La UPM podría ofrecer un modelo de coexistencia a un mundo herido por las dictaduras y el temor al fundamentalismo islámico.

Las crecientes tensiones en Europa sobre lo que ominosamente se ha dado en llamar "la cuestión musulmana" hacen muy fácil olvidar que hubo un tiempo cuando el Islam - una civilización más tolerante e inclusiva de lo que parece ser el Occidente posterior al 9/11- formó plenamente parte de la vida europea.