John Overmyer

Ilusiones de democracia

NUEVA YORK - Internet es una herramienta extraordinariamente poderosa. Ha cambiado la manera en que hacemos negocios, cómo hacemos política y hasta el modo como cambiamos de gobernantes, por lo menos parte del tiempo.

Sin embargo, la facilidad con que nos comunicamos hoy, las factores de eficiencia que damos por sentados, nos puede dar un falso sentido de lo sencillo que es dar continuidad a algunos de estos cambios. A pesar de la importancia de las redes sociales para impulsar la revolución, e incluso deponer gobernantes profundamente impopulares, gobernar el mundo real no es tan fácil como hacerlo en línea.

Esa fue la impresión que tuve la semana pasada, mientras escuchaba a uno de los miembros de la nueva "generación online" de Egipto hablar con entusiasmo sobre el futuro. Su tesis era que una vez que la gente ha probado el sabor de la libertad, una vez que el opresor se ha ido, vivirán naturalmente como personas libres y construirán una sociedad nueva y democrática, sin demasiada supervisión central. Quisiera poder creer que para los egipcios todo será tan fácil como administrar un grupo de Facebook.

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