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Por qué no debemos dejar de lado a Serbia

Berlín – Justo antes de Navidad, el gobierno de Serbia presentó formalmente la postulación de su país a ser miembro de la Unión Europea. Unos pocos días antes, se levantaron los requisitos de visado para los ciudadanos serbios, junto con los de Montenegro y Macedonia. Fue grande el entusiasmo en los tres países, y ahora sus expectativas de la UE son todavía mayores.

En contraste, las reacciones en Europa fueron pocas o inexistentes. El sentimiento público hacia la ampliación de la UE es negativo. De hecho, una mayoría de estados y ciudadanos preferiría poner fin de una vez por todas a éste, el método más importante y eficaz a disposición de Europa para proyectar su poder. Altos diplomáticos de Bruselas que han preferido quedar en el anonimato manifestaron que la postulación de Serbia les parece demasiado temprana; aparte de eso, prevaleció un embarazoso silencio.

Agotados por las frustrantes negociaciones en torno al cambio climático en Copenhague, los líderes europeos no parecían tener ganas de responder preguntas sobre la ampliación de la UE. De hecho, si se considera el ambiente político interno de los 27 estados miembros, están profundamente convencidos de que debatir la integración de más miembros no les haría ganar ramos de flores, precisamente.

Como resultado, está bajando un telón subjetivo sobre el proyecto europeo, lo que es trágico porque no se están aprovechando muchas oportunidades únicas y hasta históricas. La postulación de Serbia es una de ellas.