Litecoin, ripple and ethereum cryptocurrency 'altcoins' Jack Taylor/Getty Images

La estafa de las “ofertas iniciales de monedas”

NUEVA YORK – Las ofertas iniciales de monedas (ICO, por la sigla en inglés) se han convertido en la forma más común de financiar emprendimientos basados en criptomonedas, de las que ya hay unas 1600 y en aumento. A cambio de dólares, libras, euros u otras divisas, en una ICO se emiten “monedas” o “tokens” digitales que en el futuro podrán usarse (o no) para la compra de algún bien o servicio preestablecido.

Por eso no extraña que según Satis Group, una empresa consultora en el tema, el 81% de las ICO sean estafas creadas por embaucadores y charlatanes que sólo buscan quedarse con el dinero ajeno. Tampoco extraña que sólo el 8% de las criptomonedas terminen negociándose en algún mercado (o sea que el 92% fracasa). Parecería que el único propósito de las ICO fuera evadir las regulaciones aplicadas a los títulos financieros tradicionales, que están para proteger a los inversores de engaños.

Cuando alguien invierte en una empresa convencional (no “cripto”), se le reconoce una variedad de derechos legales: a percibir dividendos si es accionista, intereses si es prestamista, y a una parte de los activos de la empresa si esta entra en cesación de pagos o se vuelve insolvente. Son derechos exigibles, porque los títulos y sus emisores deben registrarse ante el Estado.

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