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El problema de Europa

NUEVA YORK – Según las más recientes encuestas de opinión, los grandes vencedores en las elecciones al Parlamento Europeo del final de este mes serán los partidos populistas de derecha que comparten un común aborrecimiento de la Unión Europea, muy en particular el Frente Nacional en Francia, el partido de la Libertad en los Países Bajos y el Partido por la Independencia en el Reino Unido. Si bien puede que la derecha euroescéptica no consiga una mayoría de votos, su fuerza colectiva es un golpe para la causa de la unidad europea. ¿Por qué está chocando con tanta resistencia un proyecto que comenzó con tan grandes esperanzas tras la segunda guerra mundial?

El éxito del populismo de derecha en Europa se debe no sólo a la inquietud que le inspira la UE, sino también a un aumento del resentimiento contra las minorías selectas liberales y de izquierda, a las que se acusa de muchos motivos de ansiedad: la inmigración, unas economías mermadas, el extremismo islámico y, naturalmente, la supuesta dominación de la “eurocracia” de Bruselas. Como también ocurre con los votantes del Tea Party en los Estados Unidos, algunos europeos afirman que los han privado de sus países.

En un mundo que parece gobernado cada vez más por grandes empresas y burocracias internacionales anónimas, las personas se sienten políticamente desamparadas. El atractivo del populismo es su afirmación de que bastaría con que pudiéramos ser otra vez dueños de nuestros propios países para que mejorara sin lugar a dudas la situación.

Lo que se ha desplomado en muchos países no es tan sólo la confianza en las instituciones europeas, sino también el subyacente consenso entre los liberales y la izquierda que surgió de resultas de la catástrofe de las dos guerras mundiales. Después de 1945, los cristianodemócratas y los socialdemócratas compartieron el ideal de una Europa unida y pacífica, en la que la solidaridad continental –un compromiso con la igualdad económica, el Estado del bienestar y el multiculturalismo– substituyera poco a poco al nacionalismo.