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La caza de la partícula de Higgs

CAMBRIDGE – Hace cincuenta años, los físicos de partículas se encontraron con un desafío inesperado. Sus mejores modelos matemáticos daban cuenta de algunas de las fuerzas naturales que explican la estructura y el comportamiento de la materia en un nivel básico (por ejemplo, el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil, responsable de la desintegración radioactiva). Pero esos modelos funcionaban con la condición de que las partículas que forman parte de los átomos no tuvieran masa. ¿Cómo podía ser que cuando esas partículas se unen en grandes conglomerados (proteínas, personas, planetas) exhiban el comportamiento que conocemos, si sus elementos constitutivos no pesan absolutamente nada?

Algunos físicos idearon una solución ingeniosa: propusieron que existía un tipo de partícula que todavía no se había detectado (y que con el tiempo fue bautizada en honor del físico británico Peter Higgs). Los físicos llevan medio siglo buscando esta escurridiza “partícula de Higgs”. Pero ahora, después de algunas investigaciones realizadas en el CERN (un laboratorio de física de partículas que se extiende sobre una amplia zona en las cercanías de Ginebra), es posible que esta caza esté cerca del final.