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Cómo socavar una alianza

TOKIO – El año 2010 marca el aniversario número 50 de la firma del Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos. Sin embargo, en lugar de celebrar un acuerdo que ha ayudado a estabilizar Asia Oriental por medio siglo, el tratado se encuentra hoy en grave peligro, tanto por indecisión como por un antiamericanismo irreflexivo.

En agosto de 2009, el pueblo japonés votó por el "cambio". El Partido Liberal Demócrata (LDP), que había gobernado el Japón durante la mayor parte de las décadas de postguerra, perdió las elecciones parlamentarias ante el Partido Democrático de Japón (DPJ). La razón principal de la victoria del DPJ fue que los votantes estaban hartos del LDP.

Ese sentimiento había estado creciendo en el país ya por un buen tiempo. En las elecciones de 2005, el LDP mantuvo el poder sólo porque el Primer Ministro Junichiro Koizumi presentó al partido como un agente de cambio. Sin embargo, una vez que dejó el cargo, los Primeros Ministros del Japón (Shinzo Abe, Yasuo Fukuda y Taro Aso) fueron y vinieron con tanta rapidez que se llegó a ver a las altas autoridades del país como una especie de "menú del día". Con tan poco respeto hacia los líderes del LDP, no es de sorprender el que los votantes japoneses hayan perdido la poca paciencia que les quedaba con el partido y sus prácticas obsoletas.

Así, el DPJ asumió el poder y formó una coalición con dos tiendas más pequeñas, el Partido Social Demócrata (SDP) y el Nuevo Partido del Pueblo (PNP). No obstante, la única razón de ser del DPJ es su postura anti-LDP, mientras que el SDP se opone desde hace mucho al Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos, y el PNP rechaza fuertemente las privatizaciones de la era Koizumi. Todo no esto no alcanza para un programa de gobierno coherente, y la administración del Primer Ministro Yukio Hatoyama reveló rápidamente el vacío fundamental que sufría su partido.