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Ocupar la RC

NEW HAVEN – La Reserva Federal sigue aferrándose a una estrategia ineficaz y desestabilizadora. Al mantener su política de relajación cuantitativa (RC), que entraña compras mensuales de activos a largo plazo por un importe de 85.000 millones de dólares, está exponiéndose a un desenlace peligroso en su país y en el extranjero.

En este momento ya están claras las repercusiones mundiales, que recaen más gravemente sobre las economías en desarrollo con grandes déficits por cuenta corriente, a saber, la India, Indonesia, el Brasil, Turquía y Sudáfrica. Esos países fueron los que más se beneficiaron de las entradas de capitales inducidas por la RC y también los primeros en sentirse apurados cuando pareció que se iba a cerrar el grifo. Cuando la Reserva Federal se echó atrás en su reunión para fijar su política celebrada a mediados de septiembre, disfrutaron, aliviados, de una mejora en sus mercados de divisas y de acciones.

Pero hay un problema más insidioso incluso que se está fraguando en el frente interno. Con su tipo de interés de referencia para préstamos del cero por ciento, la Reserva Federal ha adoptado un planteamiento fundamentalmente diferente al intentar orientar la economía de los Estados Unidos. Ha dejado de centrarse en el precio del crédito para influir en la dimensión cuantitativa del ciclo del crédito mediante las inyecciones de liquidez que requiere la relajación cuantitativa. Al hacerlo, está basándose en el “efecto de riqueza”, creado en gran medida por unos precios en aumento de las acciones y de las viviendas, como mecanismo principal de transmisión para la política de estabilización.

Dicho planteamiento entraña problemas graves. En primer lugar, los efectos de riqueza son estadísticamente tenues; la mayoría de los estudios muestran que sólo entre tres y cinco céntimos de dólar de apreciación de los activos acaba contribuyendo a un consumo personal mayor. A consecuencia de ello, se necesitan beneficios desmesurados en los mercados de activos –y los riesgos conexos de nuevas búrbujas– para que se noten en alguna medida en la economía real.