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Cómo lidera Obama

CAMBRIDGE – Hace dos años, Barack Obama era un senador en su primer mandato proveniente de un estado del medio oeste de Estados Unidos que había manifestado su interés en postularse para la presidencia. Mucha gente se mostraba escéptica de que un afro-norteamericano con un nombre extraño y escasa experiencia nacional pudiera ganar. Pero a medida que se desarrolló su campaña, demostró que tenía los poderes -tanto blando como duro- para gobernar.

El poder blando es la capacidad de atraer a los demás y las tres cualidades esenciales del poder blando son la inteligencia emocional, la visión y las comunicaciones. Por otra parte, un líder exitoso necesita cualidades del poder duro, como una capacidad política organizativa y maquiavélica. Igualmente importante es la inteligencia contextual que le permite a un líder variar la mezcla de estas habilidades en diferentes situaciones para producir las combinaciones exitosas que yo llamo "poder inteligente".

Durante su campaña, Obama demostró estas habilidades en su respuesta calma a las crisis, su visión futura y su soberbia capacidad organizativa. Además, su inteligencia contextual sobre la política mundial se forjó desde abajo con su experiencia en Indonesia y Kenia, al igual que su entendimiento de la política norteamericana, como organizador comunitario en Chicago.

Obama siguió demostrando estas habilidades de liderazgo en su casi perfecta transición. Al elegir a su principal rival, Hillary Clinton, como su secretaria de Estado, y atravesar las líneas partidarias para retener a Robert Gates como secretario de Defensa, demostró su disposición abierta a contar con subordinados fuertes. En su discurso de asunción, apeló a temas del poder inteligente -una voluntad de "tender una mano abierta a quienes aflojen sus puños"-, pero también destacó temas de responsabilidad en un momento en que los norteamericanos confrontan problemas económicos serios.