0

¿Cuánta transparencia es demasiada?

PRINCETON – “Transparencia” parece ser la palabra del día en una gran diversidad de esferas políticas, pero, ¿es siempre buena una mayor transparencia?

Desde que la crisis financiera estalló en 2008, ha habido una petición de “mayor transparencia” en los servicios financieros. La ley de reforma financiera aprobada en el Congreso de los Estados Unidos el mes pasado exige una mayor transparencia a los bancos y otras empresas de servicios financieros. Además, gracias a los denodados esfuerzos de Oxfam América y la coalición “Publica lo que pagas”, la ley exige también a las empresas petroleras y mineras que quieran recaudar capital en los EE.UU. –tanto estadounidenses como extranjeras– que revelen sus pagos a los gobiernos de los países en los que intervengan.

Para muchos países pobres, la riqueza de recursos naturales es una maldición más que un beneficio. Los gobernantes corruptos pueden utilizar los miles de millones que reciben de las empresas petroleras y mineras para el despilfarro personal o para comprar armas con las que las tropas aplastarán los movimientos de resistencia democrática.

Naturalmente, la transparencia por sí sola no puede impedirlo, pero revelará a todo el mundo cuánto reciben los gobernantes y quién los financia, lo que cambiará –es de esperar– la actitud de las empresas que se enriquecen pagando a dictadores por el derecho a extraer recursos valiosos que pertenecen a todo el país. En todo el mundo, recibir bienes sabiendo que son robados es un delito... excepto –al parecer– cuando se trata de bienes robados por los dictadores a los pueblos que dominan.