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¿Cuánto se debe militarizar Japón?

¿Es tiempo de que Japón prepare sus armas y salga a defender la paz en el mundo? La simple idea todavía genera protestas en Asia -incluyendo a Japón, donde el apoyo popular a la constitución "pacífica" de posguerra sigue siendo fuerte. No obstante, las Fuerzas de Autodefensa de Japón, nombre por demás modesto, participan en muchas zonas de conflicto regionales (sin combatir, por supuesto) y buscan tener un papel más activo en las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU. Si alguna vez estallara una guerra en Asia, Japón está preparado actualmente para hacer mucho más que llenar los tanques de combustible.

Ya pasó el tiempo de hacer cambios modestos, porque las múltiples fracturas de la región del Asia-Pacífico afectan los intereses de las potencias grandes y de las emergentes de manera fundamental. El noreste de Asia contiene los últimos vestigios de la Guerra Fría: la división de la Península de Corea y la hostilidad a través del Estrecho de Formosa. El sureste de la región es un entorno geopolítico único con una amplia variedad de grupos étnicos, culturas y religiones en tensión -como lo demuestran los disturbios islámicos actuales en Tailandia.

Más allá de estas preocupaciones estratégicas convencionales, el surgimiento del terrorismo global y de la guerra en Irak refuerzan el sentimiento japonés de que el ambiente estratégico ha cambiado profundamente. El papel y las obligaciones de las Fuerzas de Autodefensa deben cambiar y diversificarse gradualmente, y su área de acción se debe ampliar.

Los conceptos dicotómicos puros como "tiempo de paz" y "tiempo de guerra" ya no son viables. El mundo se debe acostumbrar a un ambiente crepuscular de seguridad con emergencias súbitas y periféricas. Las leyes del Japón están preparadas para ese cambio, ya que las obligaciones de las Fuerzas de Autodefensa son relativamente claras en esas circunstancias. La "Ley sobre medidas especiales contra el terrorismo" permite a las Fuerzas de Autodefensa tomar parte en la lucha contra el terrorismo internacional, aunque la forma de participar se limita al apoyo logístico.