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Cómo Europa puede rescatar a Europa

LONDRES - En su reunión en Roma el jueves pasado, los gobernantes de las cuatro mayores economías de la eurozona acordaron los pasos hacia una unión bancaria y un modesto paquete de estímulo para complementar el nuevo "pacto fiscal" de la Unión Europea. Lamentablemente, son medidas insuficientes.

La canciller alemana Angela Merkel se resistió a todas las propuestas para dar alivio a España e Italia frente a las excesivas primas de riesgo que enfrentan en la actualidad. Como resultado, la próxima cumbre de la UE podría convertirse en un fiasco que bien puede ser letal, porque equivaldría a dejar el resto de la eurozona sin un cortafuegos financiero lo suficientemente sólido para protegerla de la posibilidad de que Grecia la abandone.

Incluso si se puede evitar una calamidad fatal, la división entre países acreedores y deudores acabará por reforzarse, y los países de la "periferia" no tendrán ninguna oportunidad de recuperar competitividad, porque el campo de juego está sesgado en su contra. Puede que esto beneficie el estrecho interés propio de Alemania, pero creará una Europa muy diferente de la sociedad abierta que encendió la imaginación de la gente e impulsó la integración europea por décadas. Hará de Alemania el centro de un imperio y subordinará permanentemente a la "periferia". No es lo que Merkel ni la inmensa mayoría de los alemanes representan.

Merkel afirma que va en contra de las reglas usar el Banco Central Europeo para resolver los problemas fiscales de los países de la eurozona, y tiene razón. El presidente del BCE, Mario Draghi, ha dicho lo mismo. De hecho, falta un importante punto en los temas a tratar en la próxima cumbre: una Autoridad Fiscal Europea (AFE) que, en colaboración con el BCE, pueda hacer lo que este no puede hacer por su cuenta.