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Sobrevivir al próximo huracán del mercado inmobiliario

KEY WEST – Andando en bicicleta por la playa para tener una buena vista del atardecer, mi foco delantero ilumina carteles que indican la ruta de evacuación hacia Miami en caso de huracanes. No son ninguna sorpresa, dada la intensidad de las tormentas que pueden caer sobre los cayos de Florida. Más sorprendente es el hecho de que estos carteles reserven lecciones importantes para la normativa financiera.

Los cayos de Florida están mucho más desarrollados que, digamos, durante la vida de Ernest Hemingway. A todo lo largo del archipiélago de cien millas, hay importantes protecciones contra los huracanes. Los estándares de construcción son más exigentes, por lo que los residentes pueden esperar las tormentas en sus casas o, al menos, en edificios locales. Si es necesario evacuar, está la llamada autopista de ultramar (“overseas highway”) una proeza de ingeniería de alto coste que comunica las islas del archipiélago entre sí y con el continente.

Pero si el plan de evacuación no se ejecuta bien, los atascos a lo largo de la ruta de 113 millas podrían atrapar a los evacuados. Si en esa carretera uno queda encallado en el tráfico, no hay mucho más que hacer aparte de esperar y confiar en que la situación mejore.

Los planes actuales para proteger el sistema financiero sufren de debilidades parecidas.