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Esperar lo mejor a pesar de Trump

NUEVA YORK – Después de un año de desastres políticos, ¿hay para los liberales algún motivo de optimismo? ¿Algo que rescatar, por mínimo que sea, de los estragos del Brexit, la elección de Donald Trump y la desunión europea? Los cristianos creen que la desesperación es un pecado mortal, así que ¿por qué no buscar algún atisbo de esperanza?

En Estados Unidos, muchos liberales se consuelan con la creencia de que los peligros evidentes de ser gobernados por un charlatán ignorante, narcisista y autoritario, con un séquito de multimillonarios, exgenerales, traficantes de noticias falsas y neófitos de ideas extremistas, ayudarán a movilizar una fuerte oposición política. Se espera que Trump sea un llamado de atención para todos aquellos que todavía creen en la democracia liberal, estén a la izquierda o incluso a la derecha del centro.

Según este supuesto, grupos de derechos civiles, ONG, estudiantes, activistas de derechos humanos, congresistas demócratas e incluso algunos republicanos harán todo lo que esté en su poder para contrarrestar los peores impulsos de Trump. Un activismo político latente estallará en protestas masivas, y el resurgimiento del idealismo liberal cortará la oleada del populismo de derecha. Bueno, puede ser.

Otros buscan alivio en la expectativa de que los planes patentemente contradictorios de Trump (rebajas impositivas y aumento del gasto en infraestructura, favorecer a la olvidada clase trabajadora y al mismo tiempo recortar programas de asistencia social y derogar el Obamacare) arrastrarán a su gobierno a un pantano de luchas internas, incoherencia e incompetencia.