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¿Hong Kong será Tiananmen 2.0?

SEÚL – Hong Kong está sobre el filo de la navaja. Alguna vez fue una de las ciudades más libres y más abiertas de Asia, pero hoy enfrenta el espectro de una nueva ley de seguridad impuesta por China que cercenaría las libertades de su pueblo y crearía un clima de miedo. La ley está en flagrante incumplimiento de la Declaración Conjunta Sino-Británica, que se registró en las Naciones Unidas, y abriría el camino a violaciones generalizadas de los derechos humanos. Las Naciones Unidas no pueden permitir que esto suceda.

El Reino Unido le devolvió Hong Kong a China hace 23 años con la promesa de que el territorio gozaría de un “alto grado de autonomía” bajo el principio de “un país, dos sistemas” durante por lo menos 50 años. Durante la primera década aproximadamente, China en gran medida cumplió con esa promesa. Pero su compromiso enseguida comenzó a languidecer.

Ya en 2014, el pueblo de Hong Kong protestaba por el incumplimiento de la garantía por parte del gobierno, incluida en la Ley Básica, de que el jefe ejecutivo de la ciudad sería electo por “sufragio universal”. En los años subsiguientes, los libreros que ofrecían títulos críticos de las autoridades chinas eran secuestrados y llevados a China continental. Los legisladores y candidatos pro-democracia fueron acosados y descalificados de las elecciones. Los periodistas extranjeros y defensores de derechos humanos de alto perfil fueron expulsados de Hong Kong, o se les negó el ingreso. Simon Cheng, un ciudadano de Hong Kong que trabajaba para el gobierno británico, fue detenido durante 15 días después de un viaje a China continental, donde fue torturado hasta que “confesó” haber solicitado prostitución. 

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