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El problema de China en Hong Kong

LONDRES – Las manifestaciones y la crisis política en Hong Kong están ahora en su cuarto mes. Todos los fines de semana, las personas salen a las calles para protestar contra su gobierno y contra el hecho que su gobierno se encuentra fuertemente sujetado por el régimen comunista de China en una especie de llave de artes marciales. Y, al menos por ahora, no parece haber ninguna solución a la vista.

El drama político comenzó con protestas contra el intento de la presidenta de Hong Kong de presentar un proyecto de ley que iba a permitir que los ciudadanos de la ciudad sean extraditados a China continental. El temor comprensible en toda la ciudad fue que el proyecto de ley destruiría la barrera entre el estado de derecho en Hong Kong y el gobierno del Partido Comunista de China (PCCh) al otro lado de la frontera. Al fin y al cabo, es la ley comunista la que encarcela a las personas en los campos de “reeducación” en la región china de Sinkiang, y lleva a prisión a abogados y activistas de derechos humanos que son lo suficientemente valientes para hablar. A los ciudadanos de Hong Kong se les había prometió una participación en el sueño chino del presidente Xi Jinping, lo único que ellos pudieron ver fue una pesadilla.

Un tema que había movilizado a dos millones de personas llevándolas a salir a manifestarse pacíficamente se transformó en algo mucho más complicado. Primero, el gobierno de Hong Kong parecía ajeno a la preocupación popular. Y, cuando finalmente anunció que el proyecto de ley de extradición no era viable, la concesión llegó demasiado tarde. Para ese entonces, otras preocupaciones habían alimentado la ansiedad pública.

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