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¿Cómo asegurar que las organizaciones de beneficencia rindan cuentas?

Supongamos que estamos preocupados porque los niños en África mueren por enfermedades que se pueden prevenir. Queremos donar dinero a una organización de beneficencia que se dedica a reducir la mortandad, pero hay muchas organizaciones que hacen lo mismo. ¿Cuál escogemos?

Lo primero que se preguntan las personas sobre las organizaciones de beneficencia es: “¿qué porcentaje de mi donación se destina a gastos de administración?” En Estados Unidos esa cifra está disponible en Charity Navigator , un sitio de Internet que cuenta con cinco millones de usuarios. Sin embargo, la información proviene de los formularios que las mismas organizaciones completan y envían a las autoridades fiscales. Nadie revisa los formularios, y los porcentajes que se destinan a la administración y a los gastos de ejecución se retocan fácilmente en los libros contables con un poco de ingenio.

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Peor aún, esas cifras, aun si son exactas, no nos dicen nada sobre el impacto de las organizaciones de beneficencia. La presión por mantener bajos los gastos de administración puede hacer menos efectivo el trabajo de la organización. Por ejemplo, si una agencia que trabaja para reducir la pobreza en África elimina personal calificado, es más probable que acabe financiando proyectos que fracasen. Incluso es probable que no sepa cuáles de sus proyectos fracasan porque la evaluación y detección de errores requiere de personal –y eso incrementa los costos de administración.

En 2006, Holden Karnofsky y Elie Hassenfeld se enfrentaron al problema de averiguar qué organización de beneficencia utilizaría óptimamente su dinero. Tenían alrededor de 25 años, ganaban sueldos altos en una empresa de inversiones –más de lo que necesitaban- y pensaban donar dinero para mejorar el mundo. Como asesores de inversión nunca hubieran aconsejado invertir en una compañía sin antes tener suficiente información sobre si estaba alcanzando sus metas. Del mismo modo, querían tomar decisiones bien informadas sobre las organizaciones de beneficencia a las que realizarían donaciones.

Así pues, Karnofsky y Hassenfeld, junto con otros seis amigos que también trabajaban en el área financiera, se dividieron el campo para averiguar qué organizaciones de beneficencia podían demostrar su efectividad. Se pusieron en contacto con las organizaciones y recibieron atractivos folletos de propaganda pero ninguno respondía a las preguntas básicas: ¿qué hacen las organizaciones de beneficencia con el dinero y con qué pruebas pueden demostrar que sus actividades son útiles? Contactaron a muchas organizaciones pero a la larga descubrieron algo que parecía extraordinario: no había tal información.

Algunas fundaciones dijeron que la información sobre la efectividad de su trabajo era confidencial. Karnofsky y Hassenfeld pensaron que esa no era una buena forma de realizar un trabajo benéfico. ¿Por qué tendría que ser confidencial la información sobre cómo ayudar a las personas? El hecho de que las organizaciones no estuvieran preparadas para responder a esas preguntas hizo pensar a Karnofsky y Hassenfeld que otros donantes y fundaciones donaban más o menos a ciegas sin contar con la información necesaria para tomar decisiones acertadas sobre a qué organizaciones apoyar.

Ahora Karnofsky y Hassenfeld tenían un nuevo objetivo: conseguir y publicar la información. Con ese fin fundaron una organización llamada GiveWell para que otros donantes no tuvieran las mismas dificultades que ellos para obtenerla.

Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que era necesario dedicar tiempo completo a esa tarea y el año siguiente, después de haber reunido 300,000 dólares entre sus colegas, Karnofsky y Hassenfeld renunciaron a sus empleos y se dedicaron de lleno a GiveWell y a su órgano asociado de donaciones, The Clear Fund. Invitaron a organizaciones de beneficencia a que solicitaran donaciones de 25,000 dólares en cinco categorías humanitarias amplias y en el proceso de solicitud les pedían la información que habían estado buscando. De ese modo, una parte significativa del dinero que habían reunido se destinaría a la organización que fuera la más efectiva de cada categoría y al mismo tiempo alentarían la transparencia y la evaluación meticulosa.

El primer informe sobre las organizaciones más eficaces para ahorrar o para mejorar la vida de las personas en África ahora está disponible en el sitio Web de GiveWell www.givewell.net . La organización Population Services International, que promueve y vende artículos como preservativos para prevenir el SIDA y mosquiteros para prevenir la malaria, ocupó el primer lugar, seguida de Partners in Health, organización que provee servicios de salud a poblaciones rurales pobres. La organización que figura en tercer lugar es Interplast que se concentra más en corregir deformaciones como el paladar hendido.

Evaluar a las organizaciones de beneficencia puede resultar más difícil que tomar decisiones de inversión. Los inversionistas están interesados en los rendimientos financieros por lo que no hay problema al medir valores claros –al final todo se reduce al dinero. Es más difícil comparar la reducción del sufrimiento derivada de corregir una deformidad facial con el rescate de una vida. No hay una unidad única de medición.

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La evaluación de las organizaciones también toma tiempo y puede ser costosa de otras formas. Tal vez por esta razón muchas organizaciones, incluidas las entidades más conocidas de lucha contra la pobreza en África, no respondieron a la solicitud de información de GiveWell . Indudablemente calcularon que no valía la pena por 25,000 dólares. Sin embargo, si los donantes empiezan a seguir las recomendaciones de GiveWell entonces una calificación alta otorgada por esa organización podría ser de mucho más valor que las donaciones.

Por ello es que el potencial de GiveWell es revolucionario. En Estados Unidos los donantes individuales desembolsan alrededor de 200,000 millones de dólares cada año. Nadie sabe qué tan efectiva es esa cantidad enorme para alcanzar los objetivos que los donantes pretenden apoyar. Al ofrecer incentivos a las organizaciones para que sean más transparentes y más dedicadas cuando se trata de probar esa efectividad, GiveWell puede hacer que nuestras donaciones humanitarias sean más benéficas que nunca.