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¿Una elección histórica en Egipto?

Los egipcios pasarán por las urnas el 7 de septiembre para elegir a un presidente de entre diez candidatos, incluido quien lo ha sido durante 24 años, Hosni Mubarak. Aunque pocos dudan que el resultado será la reelección de este último, muchos están siguiendo apasionadamente el proceso.

Unos 6.000 observadores nacionales han recibido capacitación para esas elecciones y centenares de corresponsales extranjeros están convergiendo en el país esta semana. Aunque todos los detalles formales de una verdadera contienda electoral están presentes,  aspectos importantes de autenticidad brillan por su ausencia.

Pese a las promesas hechas en sentido contrario, el campo de juego dista de ser igual para todos. Mubarak sigue contando con activos desproporcionados: reconocimiento del nombre, un virtual monopolio de los medios de comunicación electrónicos controlados por el Estado y el 85 por ciento, aproximadamente, de los medios de comunicación impresos. Una semana antes de los comicios, algunos candidatos de la oposición aún no han podido presentar un anuncio electoral en la televisión egipcia. Todos los miembros de la Comisión de las Elecciones Presidenciales han sido nombrados por Mubarak y las nuevas normas electorales han eliminado a todos los candidatos independientes.

Desde el año 2000, los 8.000 jueces de Egipto deben supervisar y certificar los resultados electorales, conforme a una resolución del Tribunal Supremo. Fue un importante paso con vistas a la celebración de elecciones más justas, pues la Asociación Profesional de la Magistratura ha seguido contando con bastante independencia, pese a los intentos  del  poder ejecutivo de arrebatársela a lo largo de medio siglo.