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Historia de dos ciudades atómicas

HIROSHIMA/NAGASAKI – El 27 de abril, representantes de los 190 Estados miembros del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (NPT, por sus siglas en inglés) se reunirán en Nueva York durante cuatro semanas para hacer una revisión de este Pacto que data de hace 45 años. Sería acertado que los asistentes tomarán en cuenta un hecho importante: aunque el NPT exige que sus Estados miembros “realicen negociaciones de buena fe” para el desarme nuclear, sigue existiendo un gran vacío legal en lo que se refiere a la eliminación de armas nucleares. Es hora de que los signatarios del NPT inicien negociaciones sobre el desarme.

Este año se cumplirán 70 años del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto, fechas en las que las personas en todo el mundo podrán presentar sus respetos a las miles de personas que fueron asesinadas o heridas esos días trágicos. También se presenta la ocasión de rendir homenaje a los sobrevivientes mediante una respuesta positiva a su demanda de eliminar todas las armas nucleares, asegurando así que nadie sufrirá lo que ellos sufrieron.

Nosotros, los alcaldes de Hiroshima y Nagasaki somos dos de los representantes de más de 6600 ciudades de 160 países y regiones en todo el mundo que apoyamos este objetivo histórico. Nuestra organización, Mayors for Peace, se creó en 1982 como una manera de trascender las fronteras nacionales y trabajar conjuntamente hacia la abolición de las armas nucleares. Cada año se unen más alcaldes a nuestra causa, y nuestra determinación para lograr el desarme nuclear crecerá en los próximos años.

Es positivo que los alcaldes, impulsados por su sentido de responsabilidad para proteger la seguridad y bienestar de sus ciudadanos, tengan un interés especial en esta causa. Las consecuencias indiscriminadas y terribles con un impacto de largo plazo de las armas nucleares para la humanidad y el medio ambiente son inconmensurables –especialmente cuando se dirigen a regiones altamente pobladas.