Oír Voces

Te encuentras entre una multitud y oyes tu nombre. Te vuelves para ver quién lo ha pronunciado. Nadie te contesta con la mirada. Se te ocurre que la voz que has oído debe de haber procedido de tu propia mente.

Esa incursión en lo paranormal es la más próxima para la mayoría de las personas a la experiencia de las alucinaciones auditivas -u "oír voces"-, trastorno que afecta al 70 por ciento de los pacientes con esquizofrenia y al 15 por ciento de pacientes con trastornos anímicos, tales como la manía o la depresión. Para esas personas, en lugar de oír simplemente su propio nombre, las voces producen una corriente de palabras, con frecuencia vulgares o despectivas ("Eres una puta gorda", "¡Vete a la mierda!") o un comentario simultáneo a sus pensamientos más íntimos.

El convincente halo de realidad que caracteriza esas experiencias produce con frecuencia angustia y perturba el pensamiento y la conducta. El sonido de la voz es a veces el de un miembro de la familia o alguien del pasado del sujeto o se parece al de una persona desconocida, pero tiene rasgos claros e inmediatamente reconocibles (por ejemplo, una voz profunda y gruñona). Con frecuencia ciertos sonidos externos reales, como, por ejemplo, los de ventiladores o de agua que corre, se transforman en habla percibida.

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