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El desafío de la creación del Estado en Haití

SANTO DOMINGO – Los 5 mil millones de dólares de ayuda de corto plazo para Haití y los 10 mil millones que se prometieron para su reconstrucción a largo plazo en la Conferencia Internacional de Donantes celebrada el 31 de diciembre son un voto de confianza en el potencial de las acciones internacionales colectivas. No obstante, el asunto no se limita exclusivamente al dinero;  se trata de saber si el sufrimiento de Haití habrá de abordarse únicamente como una crisis humanitaria más o como un problema estructural de creación del Estado –una búsqueda de estabilidad institucional y desarrollo sostenible a largo plazo.

Es notorio que fueron los vecinos dominicanos de Haití los primeros en medir la magnitud del problema y la naturaleza global de la solución que se requiere. La decisión del gobierno dominicano de celebrar una cumbre sobre el futuro de Haití tiene el objetivo de asegurar el compromiso continuo de la comunidad internacional con ese país, más allá de la generosa respuesta a la catástrofe que produjo el terremoto de enero.

Además de armonizar el flujo de las donaciones y una lista acordada de proyectos de desarrollo, el presidente dominicano, Leonel Fernández, desea dejar claro que la tarea es a largo plazo: la refundación del Estado haitiano, que está por convertirse en un Estado fallido. Fernández, quien cree en la naturaleza básicamente política de la tragedia de Haití, aspira a convertir la crisis actual en una palanca para la creación del Estado, para sacarlo del aislamiento político y para que madure como miembro activo de la comunidad regional y mundial.

Hay que esperar que la crisis económica global actual no socave la confiabilidad de los compromisos del mundo con Haití. Después de todo, aun en tiempos de prosperidad, la comunidad internacional se ha distinguido por hacer grandes promesas que no cumple cuando se trata de desembolsar el dinero.