Guatemala: un candidato venido del infierno

La acusación describe crímenes brutales (matanzas masivas, violaciones y el desplazamiento de cientos de miles de personas) cometidos sistemáticamente en las sierras guatemaltecas.

En San Martín Jilotepeque, los pobladores fueron rodeados por el ejército guatemalteco, obligados a cocinar para los soldados y cavar hoyos en la tierra. Más tarde, sus amos les dispararon y los arrojaron a las zanjas. En Santa María Nebaj, hubo niños que fueron asesinados con un tiro o recibieron golpes hasta morir, antes de ser arrojados a una quebrada que servía de letrina al aire libre. Después de la masacre, los soldados quemaron los cuerpos y las casas de sus víctimas, y mataron y comieron sus animales.

El hombre al que las organizaciones de derechos humanos guatemaltecas acusan de ser responsable de estos actos es Efraín Ríos Montt, gobernante de Guatemala durante la campaña de "tierra quemada" de comienzos de los años 80. Dada la gravedad de las acusaciones y la abundancia de evidencias contra él, Ríos Montt debería estar camino a la cárcel. En lugar de ello, podría estar dirigiéndose a la presidencia.

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