A teacher observes his students BEHROUZ MEHRI/AFP/Getty Images

La pregunta correcta sobre desigualdad y crecimiento

CAMBRIDGE – La creencia de que la desigualdad afecta el crecimiento económico se está consolidando entre los responsables de las políticas económicas. Algunos sostienen enérgicamente que los altos niveles de desigualdad pueden tornar imposible un crecimiento sostenido, y hasta pueden contribuir a recesiones. Esta visión está en marcado contraste con la opinión tradicional de que existe una compensación entre igualdad y crecimiento, y que una mayor desigualdad es el precio que se debe pagar para una mayor producción. 

Lo que se pierde en la discusión, sin embargo, es si algo de esto es verdaderamente pertinente a la creación de políticas económicas. En mi opinión, no lo es. Si la desigualdad es buena o mala para el crecimiento debería seguir preocupando a los científicos sociales. Pero quienes conducen una economía deberían dedicarse a evaluar resultados y modos de distribución y no a un acertijo que nunca se resolverá del todo.

Tres desenlaces hacen necesario este replanteamiento. Por empezar, mientras que estudios recientes han concluido que niveles superiores de desigualdad producen un crecimiento más bajo a largo plazo, otros datos han cuestionado esta suposición, con argumentos definitivos imposibles de respaldar, en parte porque diferentes causas y tipos de desigualdad probablemente tengan impactos diferentes en el crecimiento.

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