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Cercar a los asesinos de Siria

NUEVA YORK – Conforme Siria cayó en una guerra civil declarada, gran parte de la masacre, que se agrava día a día, fue producto de bombardeos aéreos a vecindarios urbanos que controlan los opositores del presidente Bashar al-Assad. Estos ataques causaron una cantidad de bajas especialmente elevada en las últimas semanas en la antigua ciudad de Aleppo. ¿Se puede hacer algo para frenar la matanza?

Hay muchos buenos motivos para no intervenir militarmente. Por un lado, sería imposible hacerlo bajo los auspicios de las Naciones Unidas, debido al obstruccionismo ruso y chino en el Consejo de Seguridad. También existe la renuencia entendible de parte de Estados Unidos a involucrarse en otra guerra en un país islámico, así como la imposibilidad de saber qué tipo de régimen podría surgir en el caso de que Assad fuera derrocado.

Sin embargo, también parece imposible mantenerse al margen mientras continúa el derramamiento de sangre cotidiano. La situación en Siria cada vez se parece más a lo que vimos en Bosnia hace 20 años. Entonces, como ahora, la principal respuesta de la comunidad internacional durante un período prolongado fue ofrecer ayuda humanitaria a la creciente cantidad de víctimas del conflicto.

Gracias a la televisión satelital, el mundo ocupó un asiento en primera fila para ver cómo los ciudadanos de Sarajevo, que se mantenían vivos gracias a los envíos de alimentos de las Naciones Unidas, eran bombardeados y asesinados por francotiradores apostados en las colinas que los rodeaban. Hoy, las Naciones Unidas ofrecen una cantidad cada vez mayor de asistencia a los refugiados sirios que lograron escapar a los países vecinos, mientras quienes no pudieron huir son asesinados.