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La bomba griega de relojería

ATENAS – En las próximas elecciones de Grecia hay mucho en juego. De hecho, el resultado podría determinar si el país permanece dentro de la zona del euro, lo que tendría consecuencias importantes para el resto de la unión monetaria.

Syriza, partido de izquierda radical cuya popularidad se ha puesto por las nubes en medio de la crisis económica del país, es el favorito para ganar, aunque no es probable que obtenga suficientes escaños parlamentarios para gobernar solo, sino que probablemente encabezará un gobierno de coalición, si bien no está claro con qué otros partidos.

Para la plataforma electoral de Syriza es fundamental el programa económico, concebido para contrarrestar la austeridad excesivamente estricta que los griegos han padecido en los cuatro años y medio últimos, a cambio de rescates de la “troika” formada por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. Se han reducido las pensiones en un 40 por ciento por término medio, mientras que la clase media está sufriendo bajo el peso de unos asfixiantes impuestos sobre bienes inmuebles.

A consecuencia de ello, Grecia ha caído en una profunda y prolongada recesión, con una reducción de la producción de un 25 por ciento respecto de los niveles anteriores a la crisis. Peor aún: el desempleo asciende al 26 por ciento y a más del 50 por ciento entre los jóvenes. Sin embargo, ahora las prestaciones por desempleo se suprimen al cabo de doce meses y los desempleados de larga duración pierden con frecuencia el acceso al sistema estatal de atención de salud.  Si a ello se suma un 30 por ciento de aumento de los precios de los medicamentos de venta con receta, resultará fácil entender por qué la sociedad griega está deshilachándose.