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¿La catarsis de Grecia?

ATENAS – Las elecciones del domingo en Grecia decidirán si se recurrirá a la confrontación o a la negociación para cambiar las condiciones del acuerdo de refinanciación de Grecia con la zona del euro. En lugar de ayudar a Grecia a superar su crisis, las políticas de austeridad aplicadas desde mayo de 2010 la han hundido en una profunda recesión que perpetúa los déficits fiscales y agrava la incertidumbre financiera.

Cada vez resulta más claro que, si Grecia adopta medidas unilaterales –ya sea la de derogar las impopulares leyes sobre la austeridad o la de renunciar al propio acuerdo sobre préstamos–, la zona del euro suspenderá el desembolso del préstamo. Al Gobierno le resultará imposible cumplir con obligaciones básicas, como el pago de los salarios y las pensiones, y el país suspenderá pagos oficialmente. Los bancos internacionales dejarán de financiar las empresas griegas, incluidas las importaciones, con lo que habrá escasez de combustibles, alimentos y medicinas. Al desplomarse la confianza en que Grecia permanecerá en la zona del euro, una retirada súbita y en masa de depósitos hará que el sistema bancario –y, en su momento, la economía real– se hunda.

El paso siguiente será la salida forzosa del euro y la reintroducción del dracma, que entrañará una dramática reducción del nivel de vida, debida en parte a la inmediata devaluación de la nueva divisa y a la elevada inflación. Entretanto, los beneficios en cuanto a competitividad serán muy limitados, en vista de la escasa base exportadora, y se evaporarán en un círculo vicioso de devaluaciones y tipos de interés en aumento.

Los resultados probables de la confrontación con la zona del euro son el estancamiento a largo plazo y el elevado desempleo, con lo que sólo queda una vía viable: la de la renegociación. El nuevo equilibrio político surgido en Europa después de la victoria de los socialistas en las elecciones presidenciales francesas brinda margen para cambios en las condiciones del acuerdo sobre préstamos que contribuirían a impulsar el crecimiento económico.