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Un Plan B para China

BEIJING - A pesar de las reiteradas garantías de los líderes de la Unión Europea, tras más de dos años todavía no hay una luz al final del túnel de la crisis de la deuda europea. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, dijo hace poco al Parlamento Europeo que no hay "Plan B", en referencia a una posible salida griega de la eurozona.

Esas palabras pretendían sonar tranquilizadoras. Pero, tras tantas decepciones, China no puede aceptar sin más las garantías de los políticos europeos, que ni siquiera ellos saben si pueden cumplir. China debe tener su propio Plan B en caso de que Grecia deba salir de la eurozona.

De hecho, es cada vez más probable que Grecia incumpla sus obligaciones en materia de rescate. Si eso sucede y la "troika" (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) corta el apoyo financiero, la salida de Grecia del euro será casi inevitable. En ese caso, China debe estar preparada para cualquier crisis financiera global que pueda sobrevenir y sus consecuencias en el largo plazo.

Para empezar, los funcionarios chinos no deben hacerse ilusiones de que el país será inmune al contagio financiero. La salida griega golpearía a los bancos europeos que poseen bonos soberanos de  los países periféricos de la eurozona. A su vez, las ondas de choque del proceso de desapalancamiento se extenderán a mercados emergentes como China.