58

El vengativo plan de privatización de Europa para Grecia

ATENAS – El 12 de julio, la cumbre de dirigentes de la zona del euro dictó sus  condiciones para la rendición al Primer Ministro de Grecia, Alexis Tsipras, quien, aterrado por las otras posibles opciones, aceptó todas ellas. Una de dichas condiciones se refería al destino que dar a los activos públicos de Grecia restantes.

Los dirigentes de la zona del euro pidieron que se transfirieran los activos públicos griegos a un fondo parecido a la Treuhand, una liquidación similar a aquella a la que se recurrió después de la caída del muro de Berlín para privatizar rápidamente –con una gran pérdida financiera y con consecuencias devastadoras para el empleo– todas las propiedades públicas del Estado de la Alemania oriental.

Esa Treuhand griega estaría radicada en –no se lo pierda el lector– Luxemburgo y la administraría un equipo supervisado por el ministro de Hacienda de Alemania, Wolfgang Schäuble, autor del plan. Concluiría las ventas dentro de tres años, pero, mientras que la labor de la Treuhand original fue acompañada de inversiones en masa por parte de la Alemania occidental en infraestructuras y grandes trasferencias sociales a la población de la Alemania oriental, el pueblo de Grecia no recibiría clase alguna de prestación correspondiente.

Euclid Tsakalotos, quien me sucedió en el cargo de ministro de Hacienda de Grecia hace dos semanas, hizo todo lo posible para mejorar los peores aspectos del plan de la Treuhand griega. Consiguió que el fondo tuviera su sede en Atenas y también la importante concesión por parte de los acreedores de Grecia (la llamada troika, compuesta por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) de que se pudieran prolongar las ventas durante treinta años, en lugar de sólo tres, lo que revestía importancia decisiva, porque permitirá al Estado griego contar con los activos devaluados hasta que su precio se recobre de los bajos niveles inducidos por la recesión actual.