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El imperativo imperfecto de Grecia

LONDRES – Grecia y sus acreedores hoy están promulgando un acuerdo que ofrece respaldo financiero a cambio de reformas de amplio espectro. Si bien abundan las reservas respecto del acuerdo, las condiciones políticas no permitían uno mejor. Pero el acuerdo puede -y debe- servir de base para salvar a Grecia y a la eurozona.

Para que el plan funcione, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, debe mostrar un verdadero compromiso con un programa de reforma en el que ni él ni muchos ciudadanos griegos creen. Y debe forjar una alianza con los partidos pro-europeos de Grecia, porque sólo un gobierno unido podrá cumplir las expectativas.

Los acreedores deben encontrar el dinero para financiar el rescate. Y el Fondo Monetario Internacional debe acordar con el Eurogrupo respecto de cómo restablecer la sostenibilidad de la deuda en Grecia, un prerrequisito para que el país vuelva a tener acceso a los mercados de capitales.

En este esfuerzo, debe hacerse una distinción esencial: si bien Grecia se ha comprometido a una reforma profunda y rápida, no se la debe obligar a implementar una consolidación fiscal apresurada. De hecho, una estrategia de este tipo podría minar de inmediato las reformas estructurales necesarias, destruyendo en particular el capital político necesario para implementarlas.