8

Lo que no son los acuerdos griego e iraní

PARIS – No hay duda de que los acuerdos alcanzados este mes acerca de la crisis griega y el programa nuclear iraní son logros importantes, pero se los ha tendido a comparar de manera hiperbólica, impidiendo un debate racional sobre sus implicancias para Europa, Oriente Próximo y sus perspectivas para la diplomacia internacional.

Por ejemplo, se ha dicho del acuerdo entre Grecia y sus acreedores que se parece al Tratado de Versalles y que se ha obligado a los griegos a aceptar unas terribles condiciones de “derrota”. Sin embargo, con todo lo difícil que sea una depresión económica, no es una guerra, y la posición de la Grecia de hoy no se puede comparar con la de los alemanes derrotados en 1918.

Mientras tanto, los detractores del acuerdo de limitación de las actividades nucleares de Irán lo han comparado con el Acuerdo de Múnich (vergonzoso apaciguamiento de un enemigo nefasto) y sus partidarios lo han comparado con el acercamiento entre Estados Unidos y China en los años 70. Pero los iraníes no se parecen en nada a los nazis, y no hay ningún país como la Unión Soviética que suponga el tipo de amenaza que impulsara al Presidente estadounidense Richard Nixon a viajar a Beijing en 1972.

Igualmente problemática ha sido la tendencia a comparar las dos negociaciones entre sí. Más allá del momento en que se hicieron, tienen poco en común. Sí coinciden en que su “éxito” se debió en gran medida a la sensación de que la alternativa (no llegar a acuerdo alguno) era una amenaza externa mucho peor.