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Fraudes, tontos y mercados financieros

NEW HAVEN – Adam Smith escribió su célebre frase sobre la “mano invisible”,  misma que conduce a que la búsqueda del logro del interés propio de las personas dentro de mercados libres y competitivos lleve a que la sociedad avance en su conjunto. Y, Smith estaba en lo correcto: los mercados libres han generado prosperidad sin precedentes, para las personas y las sociedades, por igual. Sin embargo, debido a que podemos ser manipulados o engañados e incluso pasivamente tentados, los mercados libres también nos persuaden a comprar cosas que no son buenas, ni para nosotros, ni para la sociedad.

Esta última observación representa una importante adenda a la visión legada por Smith. Y, es una que George Akerlof y mi persona exploramos en nuestro libro: Phishing for Phools: The Economics of Manipulation and Deception.

La mayoría de nosotros hemos sido víctimas del “phishing”, conocido también como “suplantación de identidad”: hemos recibido llamadas telefónicas y correos electrónicos no deseados que se diseñaron para estafarnos. Un “phool”, es decir un “tonto”, es cualquier persona que no entiende plenamente la ubicuidad del phishing. Un phool ve ejemplos aislados de phishing, pero no aprecia el grado de profesionalismo dedicado a esta actividad, ni hasta qué punto dicha profesionalidad afecta la vida de las personas. Lamentablemente, muchos de nosotros nos hemos comportado como phools – incluidos Akerlof y mi persona, y es por esta razón que escribimos este libro.

El phishing rutinario puede afectar a cualquier mercado, pero nuestras observaciones más importantes están dedicadas a los mercados financieros – ya era hora de estudiar este tema, dado que desde el año 2009 existe un auge masivo en los mercados de acciones y bienes raíces, y desde el mes pasado hay turbulencia en los mercados mundiales de activos.