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Capitalismo bueno y malo

PARIS – La realidad del intercambio en el mercado -transacciones directas entre comerciantes y sus clientes- apareció gradualmente hace 3000 a 4000 años. En esta nueva relación social, el cliente era libre de comprar lo que deseara, en cualquier momento y a quien quisiera, a menudo negociando el precio con el vendedor.

Gracias a estas características, el libre mercado es una libertad básica que está arraigada en la vida cotidiana. Sigue predominando hoy, ya que han fracasado todos los intentos de crear una alternativa, incluso el totalitarismo. De hecho, han pasado 20 años desde que los países ex comunistas de Europa del Este se volvieran a unir al mundo de la economía de mercado, paso dado en 1946 por los socialdemócratas de todo del mundo.

A lo largo de varios miles de años, el libre mercado estuvo compuesto por personas: artesanos, comerciantes y consumidores. Cuando surgió hace tres siglos, el capitalismo era simplemente la misma actividad, a una escala mayor. Gracias a los motores a vapor y la electricidad, una gran cantidad de personas pudieron trabajar en conjunto, y las corporaciones pudieron atraer a una gran cantidad de pequeños ahorristas, que se convirtieron en capitalistas.

Este sistema es fantástico. Para la época de la Revolución Francesa, el estándar de vida casi se había duplicado desde los tiempos del Imperio Romano. Hoy es 150 veces mayor.